Cómo hacer un presupuesto que funcione en México

Florian

La mayoría de los presupuestos no fracasan por falta de disciplina. Fracasan porque se construyeron sobre una plantilla pensada para otro país, con otra estructura de gasto. Antes de repartir porcentajes conviene mirar dónde va realmente el dinero en los hogares mexicanos, porque el dato sorprende.

Dónde va el dinero en México

El INEGI mide esto cada dos años en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares. Según los resultados de la ENIGH 2024, publicados el 30 de julio de 2025, «el principal rubro de gasto corriente monetario promedio trimestral fue el de alimentos, bebidas y tabaco, con 37.7 por ciento». El gasto corriente monetario promedio trimestral por hogar fue de «47 674 pesos».

La distribución completa reordena bastantes ideas:

  • Alimentos, bebidas y tabaco: 37.7 %
  • Transporte y comunicaciones: 19.5 %
  • Servicios de educación y esparcimiento: 9.6 %
  • Vivienda y servicios de conservación: 9.1 %
  • Enseres domésticos: 7.8 %
  • Cuidados personales: 6.3 %
  • Cuidados de la salud: 3.4 %

Dos categorías —comida y transporte— explican más de la mitad de todo. Y la vivienda, que en la mayoría de las guías internacionales es la partida dominante, aparece por debajo del 10 %.

Por qué la regla del 50/30/20 encaja mal aquí

La fórmula más repetida del mundo dice: 50 % a necesidades, 30 % a gustos, 20 % a ahorro. Es fácil de recordar y por eso circula tanto.

El problema es que asume una estructura de gasto en la que la vivienda pesa mucho y la comida poco. En un hogar mexicano promedio, la partida más grande con diferencia es la comida, que no es un gusto recortable ni un gasto fijo negociable. No se puede renegociar el súper como se renegocia una renta.

Eso no invalida la idea de repartir por categorías. Invalida los porcentajes importados. Si tu mayor gasto es alimentación y transporte al trabajo, un plan que espera que recortes el 30 % «de gustos» está apuntando a una partida que en tu caso quizá ni siquiera llegue a esa proporción.

Empieza midiendo, no planeando

El error de secuencia más común es escribir el presupuesto ideal antes de saber cuál es el real.

Un mes de registro honesto vale más que cualquier plantilla. No hace falta una app: sirve una libreta o una hoja de cálculo con tres columnas —fecha, monto, categoría— llenada el mismo día, porque a la semana ya nadie se acuerda.

Al final del mes casi siempre aparecen dos cosas. Una categoría que resultó mucho mayor de lo que creías. Y un porcentaje del ingreso que simplemente no aparece en ningún lado: se fue en gastos pequeños que nunca se registraron. Ese hueco es la parte más útil del ejercicio.

Tres categorías que sí funcionan

En lugar de porcentajes prestados, una clasificación por naturaleza del gasto:

Fijos comprometidos. Renta o hipoteca, colegiaturas, seguros, pagos de crédito. No se mueven de un mes a otro y renegociarlos es un proyecto, no una decisión de martes.

Variables necesarios. Comida, transporte, servicios, salud. Son indispensables pero su monto sí responde a tus decisiones. En México, esta es la categoría más grande, y por eso es donde un ajuste pequeño rinde más que en cualquier otra.

Discrecionales. Todo lo demás. Es la primera categoría que la gente recorta y suele ser la más pequeña de las tres, lo que explica por qué recortarla rara vez arregla un presupuesto desbalanceado.

La utilidad de esta división es que te dice dónde tienes margen real. Si tus fijos comprometidos se comen casi todo, ningún esfuerzo en cafés va a compensarlo: el problema está en otro nivel y requiere otra clase de decisión.

Un presupuesto que aguante la inflación

Aquí está el punto que casi ninguna guía menciona y que en México importa especialmente: un presupuesto escrito en pesos envejece.

Si fijaste 4 000 pesos mensuales para el súper hace dos años y no has tocado esa cifra, hoy no compra lo mismo. El presupuesto sigue cuadrando en la hoja mientras deja de cuadrar en la despensa, y la diferencia sale de algún lado, normalmente del ahorro.

La costumbre que lo resuelve es simple: revisar las categorías variables un par de veces al año contra la inflación observada, no contra tu recuerdo. El INEGI publica el Índice Nacional de Precios al Consumidor dos veces al mes, y puedes ver el efecto sobre tus propias cifras en la calculadora de inflación.

El ahorro va primero, no al final

Si el ahorro es lo que sobra al final del mes, en la práctica casi nunca sobra. Apartarlo el día que entra el ingreso —aunque sea una cantidad modesta— es la diferencia entre un plan que funciona y uno que solo existe en papel.

El primer destino de ese ahorro no es una inversión, es un fondo de emergencia: dinero disponible que evita que un imprevisto se convierta en deuda cara. Solo después de eso tiene sentido pensar en invertir, y el orden completo está en cómo empezar a invertir en México.

Cuatro errores que se repiten

  • Presupuestar el ingreso bruto en lugar del que efectivamente llega a la cuenta.
  • Olvidar los gastos anuales. Tenencia, seguros, inscripciones, regalos de diciembre. No son imprevistos: tienen fecha. Dividirlos entre doce y apartarlos cada mes evita el sobresalto.
  • Hacer un presupuesto tan estricto que dure diez días. Un plan que no contempla ningún gasto discrecional se rompe, y al romperse se abandona entero.
  • No revisarlo nunca. Un presupuesto es un instrumento de medición, no un contrato. Si no lo ajustas cuando cambian tus ingresos o los precios, deja de describir tu vida.

Fuentes

  • INEGI, Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, comunicado de prensa del 30 de julio de 2025: estructura del gasto corriente monetario trimestral de los hogares. inegi.org.mx
  • INEGI, Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, página del programa con la metodología y las series completas. inegi.org.mx
  • INEGI, Índice Nacional de Precios al Consumidor, para actualizar las categorías variables del presupuesto.

Fecha de corte de esta revisión: 19 de agosto de 2026. La ENIGH se levanta cada dos años; consulta la edición más reciente antes de citar cifras.

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Florian
Fundador y analista de research en Finyana

Más de 20 años en los mercados financieros de LATAM. Escribo sobre CETES, ETFs y acciones de EE.UU. con fuentes primarias y sin promesas.

Bachelor en FinanzasCorporate Finance Institute
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Aviso importante: Este contenido tiene fines educativos e informativos. No constituye asesoría financiera personalizada, recomendación de inversión ni oferta para comprar o vender valores. No conocemos tu situación financiera, objetivos, horizonte temporal ni tolerancia al riesgo. Toda inversión implica riesgo de pérdida, y los rendimientos pasados no garantizan resultados futuros. Haz tu propia investigación y, si lo necesitas, consulta a un asesor en inversiones registrado.